Un shock sin predecentes para la economía de la Unión Europea

Por Marc Puig, Director de Economía en Public Affairs Experts



Además de las consecuencias políticas y sociales, la llegada del COVID-19 ha supuesto un shock sin precedentes para la economía mundial. Con tasas récord de crecimiento negativo del Producto Interior Bruto en el segundo trimestre de 2020, las previsiones apuntan a una insólita caída del PIB a final de año.


Con la incertidumbre de la evolución de la pandemia, las decisiones de los gobiernos para reducir la propagación del virus y relanzar la economía están siendo cruciales para poder estimular la economía y preservar el tejido empresarial.


Además de controlar la expansión del virus, la respuesta de los diferentes gobiernos de la UE tenía el objetivo de minimizar los efectos de la pandemia en la economía. Entre otras, medidas como la creación de líneas de avales para las empresas, el aumento de fondos para ERTEs, la entrada en vigor de ayudas fiscales o el aplazamiento de los pagos de impuestos han sido usadas por distintos gobiernos para evitar la destrucción del tejido productivo.


En el caso particular de España, el país afronta esta crisis con las finanzas públicas en una situación frágil. Aunque, en los últimos años, los sucesivos gobiernos han realizado innumerables esfuerzos para sanear sus cuentas públicas, las secuelas de la crisis financiera de 2008 son aún palpables en las cuentas públicas y, ante un choque de tal magnitud, la reducción de ingresos y el aumento del gasto público no hace más que aumentar la deuda pública, que está prevista que pueda llegar a alcanzar el 120% del PIB en 2020.


Ante este panorama, España y otros países de la UE en una situación fiscal crítica encontraron en sus socios comunitarios unos grandes aliados. La respuesta conjunta a nivel europeo ha sido contundente, con la Comisión Europea planteando un ambicioso plan de estímulos económicos que incluye fondos para la reconstrucción a base de transferencias y préstamos en condiciones favorables, evitando una financiación costosa para esos países que lo necesiten y favoreciendo el flujo monetario a la economía real. Además, el Banco Central Europeo está siendo también un pilar básico en este proceso. A través de las operaciones de mercado abierto, está inyectando liquidez en el sistema a la par que espera mantener las primas de riesgo a niveles bajos.


Mirando hacia el futuro, esta crisis de dimensiones globales puede traer consigo soluciones locales y ayudar a replantear el futuro económico mundial. El cierre total de la economía ha evidenciado la interdependencia entre países, en un escenario de fuerte globalización. Una de las consecuencias de la pandemia podría ser la mayor demanda proteccionista ante el miedo de tener que depender de mercados externos además de un rediseño del sistema productivo global, con la relocalización de los centros de producción a lugares más cercanos al punto de venta o consumo final.


Por otro la Comisión Europea ya ha anunciado que los fondos estarán condicionados a las prioridades definidas durante esta presidencia, principalmente la transición a una economía más verde y la digitalización. En el caso de España, y así lo esbozó el ejecutivo en la presentación de las líneas maestras del Plan de Recuperación Económica, es una oportunidad para incrementar la provisión de fondos para I+D+i, avanzar hacia la digitalización de la economía, progresar en la transición tecnológica y energética o para elaborar un modelo de economía circular, retos pendientes para el país. 


En este contexto, tanto gobiernos como empresas se encuentran en un punto clave que marcará su futuro. Ambos tienen que evolucionar y adaptarse al nuevo entorno económico, entendiendo las necesidades de unos y otros. Los gobiernos deben saber qué necesitan los negocios a la hora de diseñar sus políticas y planes de inversión, mientras que las empresas deben reinventarse y aprovechar las nuevas oportunidades qué ofrecerá el mercado teniendo en cuenta las prioridades y los planes de inversión de los diferentes gobiernos.



Public Affairs Experts - 24 de noviembre de 2020


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