España y Turquía: oportunidades de negocio más allá de la política


  • En un contexto global de recesión económica, la cooperación entre dos potencias medias es una herramienta útil para hacer frente a la situación actual


  • Las energías renovables, la industria agroalimentaria, la producción farmacéutica o la construcción de infraestructuras públicas y de transporte, ofrecen amplias oportunidades de colaboración


  • Banco Sabadell, Indra, Mapfre o Roca son solo algunos ejemplos de éxito de empresas españolas establecidas en Turquía


España y Turquía mantienen relaciones económicas estables y fiables. Desde hace décadas, el entendimiento político, los acuerdos duraderos y las políticas de acercamiento han promovido el comercio bilateral y han reforzado las inversiones cruzadas entre los dos países.


La mutua relevancia comercial queda patente por el hecho de que, según datos de 2019, Turquía representa el 13ºmercado de exportaciones de España y el 9º país de origen de nuestras importaciones. Mientras tanto, España representa el 6º mercado de destino de todas las exportaciones turcas y el 10º país de origen de las importaciones del país [1].


Desde 1996, los dos países se han beneficiado activamente de la Unión Aduanera entre la UE y Turquía. Gracias a este acuerdo, los bienes son transportados de un país a otro sin ningún tipo de restricciones aduaneras. Además, los dos países mantienen acuerdos bilaterales estratégicos en materia de protección y promoción de inversiones cruzadas y para la prevención de la doble imposición. Gracias a ello, España se ha convertido en un socio de cadena de valor global (CVG) relevante para Turquía.


Colaboraciones más sofisticadas

Los lazos económicos entre los dos países se han sofisticado durante los últimos años gracias a la participación de grandes compañías españolas en ampliaciones de capital y proyectos estratégicos en Turquía. Por ejemplo, el BBVA mantiene la participación del 49,85% en Garanti Bankasi, el banco privado más grande de Turquía, y ENAGAS colabora con una participación del 16% en el Proyecto TAP (Gaseoducto Transadriático, por sus siglas en inglés) un proyecto liderado por Turquía y considerado de “interés común” por la UE


Mientras tanto, las empresas turcas también se están dejando ver en el mercado español, gracias a su tecnología emergente, innovadora y más asequible. Un ejemplo significativo es la utilización de tuneladoras y excavadoras de la firma turca Hidromek en un ambicioso proyecto de obra pública en las Islas Canarias.


A estos recientes movimientos hay que añadir la consolidada red de sucursales de empresas españolas en Turquía. Las principales instituciones financieras españolas tienen presencia en el país empezando por Banco Sabadell, que fue la pionera en 2006.


La presencia empresarial española en Turquía es diversa tanto en los sectores representados como en el tamaño de las compañías. Los casos de éxito incluyen el fabricante aeronáutico CASA; la ingeniería Técnicas Reunidas; fabricante de equipamiento hotelero Fagor Industrial; Amadeus, servicios de IT; Grupo Tolsa, empresa minera; la correduría de seguros Mapfre; ROCA, diseño y materiales sanitarios; hoteles Barceló; la tecnológica INDRA; Semillas Fitó; BAMESA, industria automotriz; la constructora OHL; o la energética Iberdrola, entre muchas otras. Del mismo modo, empresas turcas como Ekol Logistics; el fabricante de electrodomésticos Beko; el productor de neumáticos Lassa; o la fabricante de tecnología para ascensores Arkel, entre otras empresas, han entrado en el mercado español.


Nuevas oportunidades en sectores estratégicos

La reciente apuesta de Turquía por desarrollar las energías renovables, sector en el que España es una potencia mundial, puede dar lugar a nuevas oportunidades para mejorar la cooperación económica entre los dos países. Además, otros sectores como la industria agroalimentaria, la producción farmacéutica, la obra pública y las infraestructuras de transporte también ofrecen amplias oportunidades de colaboración.


A dichas oportunidades hay que añadir la tendencia global hacia la relocalización, que está trayendo de vuelta a Turquía parte de la producción que algunos fabricantes textiles españoles, como Inditex o Mango, tenían en otros mercados, ante la necesidad de garantizar la calidad y la accesibilidad logística de los principales mercados de consumo, cercanos a Turquía.


Además, durante los últimos años, Turquía ha hecho un significativo y exitoso esfuerzo por desarrollar su propio ecosistema digital y tecnológico. En este ámbito, el país ha sido capaz de atraer potencias globales como Huawei, Cisco, SP o ZTE. Al mismo tiempo, Turquía ha desarrollado sus propias compañías multinacionales como Türk Telekom, Türkcell, Modanisa (tienda online de modest fashion), además de la tecnología de drones. Esta tendencia ofrece nuevas vías de cooperación entre empresas del sector tecnológico, especialmente en el mundo de las start-ups, donde Barcelona y Estambul se están posicionando como ecosistemas muy exitosos. 


Conectando Turquía con Latinoamérica

Llegar a terceros países de influencia mutua es otro de los retos donde compañías e instituciones empresariales de ambos países podrían reforzar su colaboración, obteniendo un impacto mutuamente beneficioso. Algunas marcas turcas en proceso de expansión en mercados emergentes ven América Latina como la “última frontera”. Es en este mercado donde los actores económicos españoles están perfectamente consolidados y capacitados para ayudar a sus homólogos turcos. Siguiendo la misma lógica, las compañías turcas, cuya área económica de influencia es, principalmente, Asia Central y algunos mercados de Oriente Medio, pueden ayudar a empresas españolas a introducir sus bienes y servicios.


En un contexto dónde las economías se enfrentan a grandes retos y, en algunos casos, a profundas recesiones, la cooperación entre dos potencias económicas medias con importantes complementariedades puede ser una herramienta útil para superar esta situación. Las instituciones y actores económicos de todo tipo, españoles y turcos, deben ir más allá de la política y encontrar nichos de cooperación de beneficio mutuo. Las universidades, los centros de investigación, las asociaciones de apoyo a las empresas, las instituciones tecnológicas (incubadoras de empresas, etc.) y las organizaciones de transporte y logística todavía tienen un largo y próspero camino que recorrer. 



Public Affairs Experts – 28 de enero de 2021




Referencias


  1. “El sector Exterior en 2019”. Revista ICE Núm. 3124 (del 1 al 30 de Junio de 2020). Ministerio de Industria, Comercio y Turismo, Gobierno de España. Enlace.

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