Laura Borràs, nueva Presidenta del Parlament de Catalunya


El pasado viernes 12 de marzo, tuvo lugar la sesión constitutiva de la XIII Legislatura del Parlament de Catalunya, durante el cual se han elegido a los nuevos integrantes de la Mesa, prácticamente un mes después de la celebración de las elecciones autonómicas.


Con la inauguración de la cámara de representantes, se inicia la cuenta atrás para la concreción de un nuevo ejecutivo catalán, que deberá confirmarse en las próximas semanas tras, previsiblemente, múltiples negociaciones y acuerdos entre los partidos.



Primer acuerdo: presidencia del Parlament 

El primero de estos acuerdos se ha alcanzado entre ERC y JuntsxCat, según el cual, se ha otorgado la presidencia del Parlament a Laura Borràs (Junts). Esto supone un indudable éxito para la formación post-convergente, ya que su cabeza de lista pasará a ostentar el segundo cargo de mayor autoridad en Cataluña. Por el contrario, -en lo que supone una decisión totalmente calibrada- ello le conllevará la renuncia manifiesta a formar parte del futuro ejecutivo catalán. 


La elección de Borràs tiene un condicionante evidente: la nueva Presidenta parlamentaria, imputada por presuntas irregularidades al frente del Institut de les Lletres Catalanes [1], puede ser inhabilitada si las autoridades judiciales resuelven en contra de sus intereses. 


Este hecho daría lugar a un episodio de tensión en un eventual gobierno de coalición entre ERC y Junts, más aún cuando la CUP, previsible socio imprescindible para la investidura del próximo ejecutivo catalán, ha mostrado sus reticencias a elegir a Laura Borràs como Presidenta. 


De hecho, la formación anticapitalista también tiene representación en la Mesa del Parlament con un miembro imputado por la justicia: Pau Juvillà.  En este caso, por no retirar simbología política de la fachada del ayuntamiento de Lleida cuando era concejal del mismo, durante la campaña de las Elecciones Generales del 2019.[2]


En lo que respecta a las vicepresidencias, estas se han repartido entre las dos formaciones con mejores resultados electorales en las pasadas elecciones:  PSC y ERC. Anna Caula (ERC), será vicepresidenta 1ª, mientras que Eva Granados (PSC) ostentará la segunda vicepresidencia. Las cuatro secretarías son para PSC, Junts, la CUP y ERC, respectivamente. 


Como bien podemos observar, de los siete miembros (presidencia, dos vicepresidencias y cuatro secretarías), cinco proceden de formaciones abiertamente independentistas, mientras que dos (una vicepresidencia y una secretaría) han recaído en manos del PSC. 



El Parlament y su papel en el rumbo y estabilidad de la política catalana 

Es preciso recordar que los miembros de la Mesa del Parlament de la XI legislatura (2015-2017), también de mayoría independentista, fueron quienes tramitaron la aprobación del compendio de leyes para la desconexión con el Estado Español, en contra de las instrucciones emitidas por parte del Tribunal Constitucional. Esta actuación por parte de la Mesa terminó facilitando la celebración del referéndum del 1-O, y supuso que seis de sus siete miembros terminaran imputados por la fiscalía, con la consiguiente inhabilitación durante 20 meses para cuatro de ellos.[3]


Estos precedentes confirman la importancia de la Mesa del Parlament para la política catalana, cuya aritmética es siempre motivo de disputa entre los partidos. Su conformación, por tanto, es determinante en cuanto al rumbo y estabilidad de la próxima legislatura. 


Brevemente, la Mesa, órgano rector del Parlament de Catalunya, tiene la responsabilidad de ordenar el trabajo parlamentario: organizar y dirigir los debates en los plenos, velar por el respeto de los turnos de palabra y los procedimientos y liderar y verificar las votaciones tanto legislativas como de eventuales mociones. Es la máxima autoridad en el poder legislativo catalán, debiendo interpretar el reglamento, aprobar sus presupuestos y dirigir los servicios de la Cámara de representantes, tal y como prevé el Reglamento de la propia cámara parlamentaria.[4]


Esta tarea, que puede llegar a parecer casi de carácter administrativo, resulta clave y tiene efectos más allá de las paredes del Parlament. El motivo es simple: la Mesa el Parlament será la encargada de decidir qué se evalúa, y que no, en el seno del pleno parlamentario. Decide, por tanto, cuáles son los temas que entran en la agenda política parlamentaria y, dado el caso, cuándo se van a votar.


Si bien la política catalana vive momentos de menor tensión y polarización aparente en comparación a períodos anteriores, la Mesa es responsable del tono y actitud de los diputados electos. Este hecho puede ser abiertamente determinante con la irrupción de un nuevo jugador en la arena parlamentaria catalana. 


La entrada de Vox en el hemiciclo catalán supondrá, sin duda, un reto para la Mesa, cuya presidenta confronta abiertamente a la formación liderada por Ignacio Garriga, quien se ha erigido como un referente para aquellos que rechazan la deriva independentista de los últimos ejecutivos catalanes.



Cuenta atrás para la elección del President

Con la elección de la Mesa del Parlament, se da por iniciada la cuenta atrás para la elección del futuro President de la Generalitat. El debate de investidura tendrá lugar el próximo viernes 26 de marzo: 10 días hábiles después de la sesión constitutiva, tal y como prevé la Ley de Presidencia de la Generalitat y del Gobierno.[5] 


El mismo día, tendrá lugar la primera votación de investidura, en la que el candidato aspirante -presumiblemente, Pere Aragonès (ERC)- deberá ser aprobado por un mínimo de mayoría absoluta (68 de los 135 diputados). Si dicho candidato no lograra la mayoría absoluta, el domingo 28 de marzo habría una segunda votación, que sólo requeriría la obtención del voto favorable por mayoría simple (más votos a favor que en contra). 


La ley contempla un período máximo de 2 meses para que se lleven a cabo las negociaciones pertinentes para poder conseguir la investidura del próximo Molt Honorable. En el escenario en que ningún candidato pudiese ratificar dicha proclamación, este plazo finalizaría el miércoles 26 de mayo y, en caso de fracaso en la investidura del próximo President, quedarían convocadas nuevas elecciones de forma automática 47 días después, el 12 de julio. 


Esta situación debería interpretarse como poco previsible, ya que el acuerdo de gobernabilidad que hiciera posible la próxima presidencia de ERC pasaba por la proclamación de Borràs como Presidenta del Parlament. Por lo que, de ratificarse el pacto interpartes, la investidura no debería alargarse más allá de la segunda votación prevista para el 28 de marzo, siempre y cuando no se alcanzase la mayoría absoluta en la primera votación.



Anexo: Conoce a los nuevos  integrantes de la Mesa del Parlament de Catalunya




Public Affairs Experts - 16 de marzo de 2021



Referencias


1. "El Supremo imputa a Laura Borràs por presuntas irregularidades en 18 contratos“. El Plural. 17 de diciembre de 2019. Enlace


2. “Pau Juvillà, a un paso de juicio por no retirar los lazos de la Paeria". El Segre. 14 de diciembre del 2020. Enlace


3. “Cuatro miembros de la mesa del Parlament de 2017, condenados a 20 meses de inhabilitación”. La Vanguardia. 19 de octubre de 2020. Enlace


4. Reglamento del Parlament de Catalunya. Enlace


5. Llei de Presidència de la Generalitat i del Govern. Enlace




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