Elecciones 4-M Madrid: La victoria de Ayuso impulsa al PP en el Gobierno

Tras una semana de las elecciones en la Comunidad de Madrid, donde Isabel Díaz Ayuso ha estado cerca de conseguir la mayoría absoluta, el PP parece seguir reforzándose. O, al menos, eso apuntan las últimas encuestas de NC Report y Sigma Dos: por primera vez desde la salida de Mariano Rajoy de la Moncloa, se podría producir un sorpaso del PP a los socialistas al frente del Gobierno español.


Si bien Pedro Sánchez ya ha dado a entender que su intención es agotar la legislatura, las encuestas revelan el importante efecto que las elecciones autonómicas, que han estado fuertemente marcadas por la tensión política entre los bloques de derecha e izquierda, podrían tener a nivel nacional. 


Y es que el crecimiento de los populares en los comicios del 4-M ha sido tan arrollador, que ha zarandeado todo el escenario político español


La estrategia de Ayuso: choque con las medidas del Estado

La victoria de Ayuso garantiza -si no hay cambios inesperados- 2 años más de mandato para el PP, ya que el artículo 21 del Estatuto de Autonomía de la Comunidad de Madrid determina que, en caso de elecciones anticipadas, el gobierno resultante tendrá un mandato limitado a la legislatura natural. Por tanto, el PP, que lleva gobernando ininterrumpidamente en esa comunidad desde 1995, deberá rendir cuentas con el electorado pocos meses antes de que se celebren Elecciones Generales en España. 


La ausencia de una alternativa de derecha moderada, junto a la estrategia de la presidenta Isabel Díaz Ayuso de choque constante contra las medidas del Estado, principalmente en la gestión del Covid-19, han logrado cautivar al electorado y posicionar al PP como la principal alternativa del gobierno actual. Ayuso, además, se ha apropiado del discurso de la “libertad” durante toda su campaña electoral, una estrategia clave en contexto de pandemia.


El resultado: un 44,7% de votos y 65 diputados (30 más que el 2019), quedándose a tan solo 4 diputados de la mayoría absoluta.


Baja Ciudadanos, sube Vox

Buena parte del ascenso de los populares se ha producido a costa de Ciudadanos. El partido naranja, con Edmundo Bal al frente, ha querido posicionarse como un actor moderado y de centro, quedándose sin un discurso potente frente la polarización extrema. Por consiguiente, con el 3,6% de los votos, ha pasado de tener 26 diputados y estar en el Gobierno de la Comunidad, a quedarse sin representación, consolidando una caída drástica en los últimos procesos electorales.


El que sí se ha aprovechado de este clima de crispación ha sido Vox, que se consolida como cuarta fuerza con el 9% de los votos y 13 diputados, 1 más que en las elecciones de 2019. El partido de extrema derecha ha logrado imponer el ritmo de la campaña, llevando a los demás adversarios a su terreno, uno en el que se sienten cómodos y se ven favorecidos. 


Si bien este contexto podría haber llevado a un mayor crecimiento de la candidatura encabezada por Rocío Monasterio, la decisión de Ayuso de evitar un enfrentamiento directo para no darles todavía mayor protagonismo ha logrado mantener a buena parte del electorado conservador en el PP. 


Fragmentación del bloque de izquierdas

Además de Ciudadanos, los grandes perdedores de estas elecciones han sido los partidos del bloque de la izquierda. Fragmentada en tres partidos, PSOE, Más Madrid y Unidas Podemos han logrado un 41% de los votos (a 3 puntos del PP), pero ha quedado lejos de los populares en cuanto a representantes. 


Aun así, Mónica García (Más Madrid) se ha consolidado como líder de la oposición, obteniendo 24 representantes (4 más que en las anteriores elecciones) y cerca del 17% de los votos. 


Estos resultados se producen a costa del PSOE, que ha obtenido los peores datos de su historia en la Comunidad de Madrid, bajando de 37 a 24 diputados y con solo el 16,8% de los votos. La postura de moderación y distanciamiento de Ángel Gabilondo, que ha intentado pasar desapercibido y confiar en su posición de fuerza en el gobierno central, no ha convencido al electorado progresista. 


Además, tampoco se ha distanciado lo suficiente de Unidas Podemos como para evitar la fuga del votante de centro, que está muy alejado de la figura de Iglesias.


Por su parte, Unidas Podemos se sitúa como la última fuerza en la Asamblea. La decisión de Pablo Iglesias de abandonar la Vicepresidencia del Gobierno para postularse a las autonómicas fue un movimiento audaz e inédito: su presencia iba a protagonizar inevitablemente buena parte de la campaña, para bien o para mal. Sin embargo, la negativa de Más Madrid a unificar candidaturas ha condenado a ambos partidos a una fragmentación que no convenía a nadie.  


Aunque, con el 7,2% de los votos haya mejorado los resultados anteriores (pasando de 7 a 10 diputados), Iglesias ha tomado otra decisión relevante: abandonar todos sus cargos y la política institucional, al considerar que la falta de capacidad de la izquierda para aglutinar el voto progresista ha provocado unos resultados históricos para la derecha. 


En definitiva, la victoria de Ayuso la consolida como la principal opositora al gobierno central, con un apoyo muy reforzado después de superar el intento de moción de censura por parte de su socio de gobierno. El terreno perfecto para relanzar al PP y cuestionar a un gobierno central que, pese a estar a 30 meses de enfrentarse de nuevo a las urnas, ya acusa el desgaste de la gestión de la pandemia y de la presión mediática que sufre su coalición.



Public Affairs Experts - 12 de mayo de 2021






Imagen: Comunidad de Madrid - Flickr

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