Un nuevo curso político determinante

Un nuevo curso político determinante

El martes 6 de septiembre, tuvo lugar en el Senado un nuevo debate entre el presidente Pedro Sánchez y el actual líder del Partido Popular (PP), Alberto Núñez Feijóo. Habiendo ya accedido a un cara a cara previamente, el presidente solicitó una comparecencia en el Senado en la que se confrontaron propuestas principalmente con el líder del Partido Popular. En dicha sesión, el objetivo era evaluar el momentum de la política española y los retos que enfrenta hoy en día.

El debate fue tenso y puso de relieve los desacuerdos que existen entre los dos grandes grupos parlamentarios. En él, ambos líderes confrontaron dos modelos de ahorro energético antagónicos, intercambiaron reproches sobre sus socios y alianzas e hicieron evidentes sus desavenencias por llegar a un acuerdo para renovar a los miembros del Consejo General del Poder Judicial (CGJP).

Aún con el ambiente caldeado en un debate que prometía, la sensación general de la audiencia es que no hubo un ganador claro. En una encuesta realizada posterior al enfrentamiento por la empresa de estudios de mercado SigmaDos a mil personas, el presidente Sánchez obtuvo una nota 2 décimas por encima de su contrincante – 5,4 versus 5,2 – lo cual dejó el resultado en un empate técnico.

Lo más interesante de este encuentro han sido las intenciones que develan cada uno de los líderes políticos, de cara a un futuro escenario de comicios: Más allá del ganador del debate y las propuestas discutidas, se puede sacar una clara lectura política entorno a las intenciones previas de Sánchez y Feijóo a la hora de provocar un nuevo cara a cara.



           1. Los frentes del Presidente Sánchez


El actual líder de gobierno socialista se enfrenta a dos retos. Por una parte, el retroceso del PSOE en las últimas encuestas, en las que el partido hipotéticamente habría perdido el liderazgo en beneficio del PP. Un enfrentamiento frente al líder de la oposición, que va adquiriendo cada vez más fuerza desde que el PP ganase las elecciones en Andalucía y que con el nuevo liderazgo de Feijóo parece, según las encuestas, ser el partido más votado por la ciudadanía.


Los mismos esfuerzos han sido realizados por Sánchez a nivel europeo, situándose en los últimos meses como un actor clave para la política energética europea y obteniendo acuerdos significativos para España cómo la “excepción ibérica” o una significativa alianza con Alemania para el proyecto “Midcat”.


La imagen de un Sánchez, del PSOE, enfrentándose con el líder del principal partido de oposición el bipartidismo y hace pensar que el discurso del PSOE en los meses de precampaña venideros va a intentar integrar a todo votante de izquierda a sus filas.


A todo ello, se le suma la transformación de Podemos por parte de la vicepresidenta Yolanda Díaz, que está impulsando una nueva plataforma política que pretende sumar mása allá de su espacio electoral natural.


Sánchez se encuentra en una situación política compleja. No tiene la mayoría suficiente como para marcar la agenda a sus socios de gobierno ni a los partidos del bloque de la investidura, pero sí es lo bastante influyente como para tener que liderar el bloque y, como presidente, ser él quién proponga y marque el debate.


En última instancia, el cara a cara y la forma en la que busca un tu a tu constante con Feijóo, busca erigirse como el líder de la izquierda, invocando al voto útil proveniente de Podemos y otras formaciones que buscaban el centro político, como puede ser Ciudadanos.



       2. Alberto Núñez Feijoó: el hermano mayor de la derecha


El camino de Alberto Núñez Feijoó no ha estado exento de dificultades. Desde que se erigió como líder de la oposición al gobierno, sus principales amenazas ha sido el protagonismo de Ayuso como líder popular en Madrid y presidenta de la Comunidad, lo que le otorga de por si una gran influencia. La competencia de Vox en el extremo del tablero y la especulación sobre un hipotético pacto de gobierno PP-Vox son otras de las dificultades que tendrá que afrontar.


Aún con las dificultades de erigirse como el líder del espacio conservador más importante del país, ha logrado posicionarse como la mejor alternativa para salvar la tradición conservadora nacional, con un discurso de unidad y conciliación dentro de la misma tendencia política, algo que lo aleja de las alternativas a la derecha del PP.


Así como Sánchez enfrenta el desafío de aglutinar el espacio sociopolítico de la izquierda ideológica, la derecha tiene el mismo problema, frente al cual Feijoó ha marcado una clara estrategia de enfrentamientos con el presidente del gobierno, tratando de mantener una oposición firme que acontente a su electorado pero usando un tono menos beligerante que el de Vox para marcar también perfil propio.


De esta forma, a Feijóo le interesa también una polarización PSOE-PP que pueda fortalecer al bipartidismo. Así como Sánchez tiene competencia en el flanco izquierdo con Yolanda Díaz y los partidos del bloque de investidura, Feijóo tiene los mismos problemas de competencia con Vox y el flanco derecho. Por ello, al líder popular le es estratégico también aposar por el cara a cara y la confrontación con Sánchez, ya que así se resalta como líder y voto útil de la derecha. Asimismo, mientras ambos partidos tratan de aglutinar votos en el flanco izquierdo en el caso del PSOE, y en el flanco derecho en el caso del PP, existe también el espacio de centro en el que se encuentra Ciudadanos, en el que se prevé una disputa por parte de ambos partidos para tratar de atraer a su base el máximo número posible de votantes de centro.



        3. El futuro del stablishment


Las próximas elecciones municipales del 28 de mayo a nivel nacional, y autonómicas en algunas comunidades, están marcando los movimientos y posiciones de los partidos en la esfera política, haciendo que enfrentamientos como éste se den en clave electoral. La gestión y opinión sobre los grandes temas – las previsibles crisis energética y económica- se darán en función a esa primera gran fecha marcada en rojo en el calendario.


Sumado a ello, todos los partidos son conscientes de que los resultados de esas elecciones podrán dar cuenta de la sensibilidad popular frente a los comicios generales, que se realizarán de finales de 2023. El partido que consiga imponer más su color en el mapa de la noche electoral del domingo 28 de mayo será el que haya logrado posicionarse en un ciclo electoral al cual todavía le queda el último año de legislatura a nivel nacional.

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