El efecto Puigneró

Ayer fue un día de múltiples encuentros y conversaciones políticas en Cataluña. La decisión de Pere Aragonés de destituir al vicepresidente del Govern, cabeza visible de Junts, ha dejado al gobierno de coalición con ERC en una completa incertidumbre. Sin embargo, en un contexto de constantes intercambios de especulaciones e interpretación de escenarios, queda claro que:

 

  • A ERC no le interesa convocar elecciones: tras 80 años sin ostentar la Presidencia de la Gencat, optar por comicios con solo 500 días de mandato no es una opción. 

  • Las encuestas pueden evidenciar errores de cálculo, aunque marcan tendencias. Y hoy, quien lidera en Cataluña es Salvador Illa (PSC), quien ya fuera ganador de los pasados comicios el 14 de febrero de 2021. 

  • Quien ha cesado en su cargo en el gobierno de coalición es el político de mayor rango en Junts. Por este motivo, Junts no puede quedarse en ningún caso de brazos cruzados. No es un enfrentamiento personal, está al frente de la organización integrada en la Generalitat. 

  • En esta situación, hay algo que condiciona toda decisión: quién ganará el relato entre quienes hoy, todavía, son integrantes de un mismo gobierno. 

Por este motivo, concluimos que Junts no puede abandonar el Govern. Puede ser una reacción en caliente, pero no sería una decisión estratégicamente coherente. 

 

Por el contrario, la decisión tomada apunta a lo que dibujamos anteriormente en otros artículos como uno de los escenarios más probables: condiciones legítimas pero estratégicamente inasumibles y, en un supuesto rechazo por parte de ERC, votación de la militancia para abandonar un Gobierno al que Junts podría etiquetar de no cumplir con lo acordado.

 

Este es el escenario actual. Junts y ERC ya hace tiempo que no tienen una hoja de ruta en común. Actualmente la causa del independentismo, que es el fin último que tanto los encara como los separa debido a diferencias esenciales de estrategia a seguir, es lo único que los podría invitar a integrar un mismo gobierno. 

 

Pero, más allá de eso, los caminos para llegar a ese objetivo ya no son comunes después de las repercusiones del pasado 1-O, que precisamente celebrará su quinto aniversario mañana. 

 

ERC no está dispuesta a seguir por la vía de la confrontación y Junts quiere que eso quede en evidencia como uno de los principales argumentos frente al que hoy es su socio de Govern, pero mañana rival electoral. 

 

Junts exigirá al MHP Aragonés garantías de cumplimiento de unos objetivos que se podrían haber marcado desde el inicio del presente mandato, pero a los cuales hoy difícilmente se podrá llegar a un punto de consenso. Esto no por falta de voluntad, sino por diferencias radicales en el planteamiento de las hojas de ruta. Y que nadie se engañe: cada vez está más próximo un importantísimo 2023 electoral. 

 

Una negociación estará siempre enmarcada por cuáles sean las garantías y la gestión del tiempo. Esto lo recordaba un apreciado profesor de negociación, Alfred Font. Y eso es lo que ha hecho Junts, avanzando desde ya la convocatoria a la votación de los próximos 6 y 7 de octubre, sobre si seguir dentro del ejecutivo. Abres y cierras cuál será el período en el que estarás dispuesto a negociar. 

 

La propuesta de votación que siempre ha reclamado la Presidenta de Junts, Laura Borràs, finalmente encuentra su desarreglo para materializarse. A ello contribuye también que los principales interesados en seguir en el Govern son aquellos que ya forman parte y no la inmensa mayoría de la militancia que tendrá que votar, siempre más ideologizada por definición. 

 

Quien apueste por una vía más pragmática de gobernabilidad tiene una cuenta atrás que ya ha empezado a asumir resultados. Y quien, por el contrario, opte por salir del Govern, tiene la oportunidad de oro para culminarla de aquí a una semana. 

 

Se abre de nuevo un período determinante para la política catalana y, paradójicamente, en este último escenario el efecto Puigneró podría ser el final de un período, pero también el principio de una nueva etapa.

 

Estratégicamente, si el que hasta hace poco fuese el Vicepresidente opta por dar un paso al frente decididamente, tendría a su favor un relato ya enmarcado delante de todo su electorado directo y potencial. Frente al que considere “una renuncia injusta”, tan solo tendría que esgrimir “la convicción por liderar la alternativa de Junts per Catalunya”. 


Salvando las distancias, este es el precedente del hoy Presidente Sánchez. Y en este marco donde finalmente Puigneró da un paso adelante, probablemente esta sea su mayor oportunidad. 

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