Las implicaciones de la salida de Junts

Las implicaciones de la salida de Junts

 

La crisis de gobierno desencadenada por el perenne conflicto entre ERC y Junts terminó con una consulta entre la militancia “juntaire” para decidir su permanencia en el gobierno. Tras una alta participación (casi el 80% de la militancia votó) y una votación ajustada , por un margen de 55,43% al 42,39% la militancia decidió que el partido debía abandonar el ejecutivo catalán. El sector de Junts más partidario de una confrontación con ERC saldría, por tanto, más reforzado de la interna. Todo ello implica que el entorno de Junts más heredero de la tradición “convergent” no ha podido imponerse, lo que podría traer consecuencias para la candidatura de Xavier Trias en Barcelona. En declaraciones a mediados de septiembre, el potencial candidato a la alcaldía de Junts en la capital catalana afirmó que “romper el gobierno sería un obstáculo importante para su candidatura”.

 

La salida de Junts del ejecutivo catalán implica un nuevo escenario para el partido. Se presenta ahora la necesidad de plantearse qué papel quiere jugar frente al gobierno en solitario de ERC. Con la finalidad de tratar de aunar de nuevo ambos sectores del partido, por un lado el más beligerante y por el otro el más pragmático, deberíamos interpretar una oposición con un discurso más proeconomía como principal salida para la convivencia de los dos sectores. Ello abriría dos ventajas a la formación: por un lado, mantener una oposición firme a lo que se interpreta un cambio de rumbo por parte de ERC; mientras que, por otro, la facción que no quería salir del gobierno se apodera de un discurso identitario en el eje izquierda-derecha con el cuál confrontar al ejecutivo a la vez que se recopila un discurso más propio de la herencia liberal de Convergència Democràtica.

 

Hecho el análisis, a Junts se le presentan dos objetivos. En primer lugar, hacer oposición y mostrarse como el principal adalid en el eje nacional, pero a la vez adoptando un rol más visible en el eje izquierda-derecha como principal opositor al gobierno, ya que el PSC podría tener una mayor sintonía en el eje social con el actual equipo de gobierno. En segundo lugar, Junts debe preparar el venidero año electoral. A día de hoy, uno de los grandes retos del partido es sacar un buen resultado en las elecciones municipales del próximo 28 de mayo. Las municipales, a 7 meses y medio vista, pueden suponer para Junts -en caso de buen resultado-, la base para sustentar su poder y ganar músculo de cara a unas hipotéticas elecciones al Parlament.

 

Sea cual sea el proceder de Junts, la crispación entre ambos antiguos socios de gobierno (ERC y Junts) va a ir en aumento. En ese contexto, cabrá esperar de ERC que adopte un discurso diferencial en el que se pueda sentir más cómodo. Por ello, es de esperar un retorno al eje izquierda-derecha, obligado por las circunstancias a dejar de lado el “procés”. Se abre ahora un escenario en el que ERC va a tratar de gobernar con “geometría variable”, es decir, la formación republicana va a tener que llegar a acuerdos con distintos grupos parlamentarios en función de la temática legislativa y sin que los acuerdos impliquen una colaboración a largo plazo. La conformación del nuevo gobierno, con perfiles procedentes de distintos espacios políticos, busca apostar por una vía amplia mostrando la intención de ERC de abrirse a la colaboración con distintos grupos parlamentarios.

 

En definitiva, cada vez más cerca a un año con citas electorales importantes, vemos a ERC decidida a tratar de terminar una legislatura, no sin las dificultades que implica gobernar con tan solo 33 de 135 escaños. Veremos cómo se desenvolverá la política de pactos del partido al gobierno, esperando poca colaboración de Junts con el ejecutivo.

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