Inicio del curso político en Cataluña

Tras un pequeño parón de verano, más corto de lo habitual debido a la celebración de las pasadas Elecciones Generales del 23 de julio, empieza un nuevo curso político que se prevé especialmente intenso en Cataluña.

Como ya es costumbre desde hace años en la política catalana, el reinicio del curso finalizado el verano vendrá marcado por la Diada del 11 de septiembre y la manifestación organizada por las diferentes organizaciones de la sociedad civil.

El independentismo verá su papel reforzado durante el curso, debido a la casuística generada tras las Elecciones Generales y su eventual apoyo que requiere Pedro Sánchez para revalidar su presidencia.

El binomio Junts-ERC / ERC-Junts, aunque no haya terminado de superar las tensiones que implosionaron su gobierno de coalición no hace ni 12 meses atrás, vuelve a ser más decisivo que nunca, y su potencial negociador revalorizado pondrá de nuevo a Cataluña en el primer plano de la ecuación.

En diades anteriores, por un lado se hizo ya patente el desencuentro de ERC con buena parte de las organizaciones de la sociedad civil. Sin embargo, ante un “contexto que ha cambiado”, este año los republicanos habrían ya confirmado su asistencia a la manifestación liderada por la ANC.

Por el otro, la relación de Junts con la sociedad civil independentista será también una incógnita, dado su nuevo rol más pragmático en el marco de la política española desde la finalización de las últimas Elecciones Generales, que le acerca a los postulados defendidos por ERC con anterioridad.

La diada de este 11 de setiembre determinará por tanto en buena medida como se reconfiguran las relaciones en el espacio independentista tras la paradoja de haber empeorado los resultados electorales en 2023 pero por otro lado obtener mayor protagonismo que nunca en el devenir de la política española.

Todo ello, a las puertas de un mes de octubre cargado de reacciones políticas desde el pasado 2017, el desenlace de la investidura del Gobierno de España ante el suspense de la repetición electoral y la necesaria aprobación de unos nuevos presupuestos a la finalización del presente año en Cataluña, que pueden ser los últimos de la presente legislatura.

El 2023 habrá pasado página a la celebración de unas nuevas elecciones Locales y Autonómicas a la par de unas nuevas Elecciones Generales. Pero el 2024 no se quedará atrás con las elecciones europeas ya agendadas para esta próxima primavera, y unas nuevas elecciones autonómicas en el País Vasco y Galícia, cuatro años después de las efectuadas en el primer verano marcado por el Covid-19.

Cataluña finaliza el presente mandato el próximo febrero de 2025, y por tanto, esa es la fecha límite para la convocatoria de unas nuevas elecciones catalanas. Por delante, la tendencia al alza del PSC, el nuevo rol asumido por las fuerzas independentistas en el transcurso de la política española, la “amnistía” como nuevo paradigma político para el próximo curso, la idoneidad de simultanear la próxima contienda en el relato europeo y galeusca o la dificultad previsible para tramitar los presupuestos previstos para finales del 2024 a las puertas de una nueva elección, serán sin duda alguna muestra de los múltiples acontecimientos a tener en consideración ante el rumbo que tomará la política catalana en este nuevo curso político, que recién iniciamos.

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